Es creencia generalizada que el gallo, a los siete años, pone un huevo que después recogerá un sapo para incubarlo en el estiércol.

 

De ahí saldrá un animal muy venenoso, capaz de matar con la mirada llamado Basiliscu.

 

Ese huevo tiene la yema negra o carece completamente de ella.

 

La figura del Basiliscu apàrece tallada en los capiteles de multitud de iglesias románicas, a veces como mitadgallo, mitad serpiente, otra como una culebra con cresta en la cabeza a modo de corona.

 

No en vano se le considera el rey de las serpientes y su nombre derivado del griego "Basileus", significa rey.

 

También aparece representado en multitud de códices y bestiarios medievales, romanos y griegos, incluso en la Biblia.

 

En la antigüedad se creía que solamente el azabache preservaba de su mortífera mirada y que podía matarse al Basiliscu reflejádosela en un espejo.