Es quizás el lábrido que mayor tamaño alcanza. Puede presentar libreas muy diversas, que van desde las motas o puntos de colores, pasando por cualquier tonalidad o dibujo, en una fantasía cromática siempre sorprendente.
Sus labios son muy carnosos, como corresponde a la familia, y sus costumbres parecidas también a las del resto de los lábridos. 
Estos peces son diurnos y su actividad se acrecienta durante los meses estivales. Sus dimensiones son siempre reducidas o medianas (no sobrepasan los dos kilos y esto suele ser excepcional) y se pescan con gusana de mar o quisquillas, pequeños anzuelos y siempre a fondo, de donde nunca se despegan. De hecho, estos peces no saben nadar en aguas libres, "se pierden" si se les deja en la superficie en mar abierto.
La batalla que presentan en el anzuelo es desigual y, tras una breve y frenética lucha, se rinden completamente. Recordemos que no son grandes nadadores, ni amigos de moverse en zonas de fuertes corrientes, por lo que ocupan los espacios del fondo de la rompiente más calmos, y, por lo tanto, su musculatura no puede ser comparable a la de otros peces que nadan mucho, muy bien, y acostumbran a desafiar poderosas olas y corrientes.

Sus carnes tampoco son muy apreciadas culinariamente, pues, aparte de tener muchas espinas, son blandas, insípidas y con tendencia a la rápida descomposición, aunque esto no quita para que sean comestibles y por alguna gente apreciadas