La Sepia es un cefalópodo de diez tentáculos. Se conocen unas 100 especies diferentes, distribuidas en los mares de las zonas tropical y templada. Pueden llegar a medir de 20 a 40cm, pero las especies de mayor tamaño alcanzan una longitud de hasta 60 cm. En general las sepias tienen el cuerpo un tanto aplanado y los tentáculos distribuidos en pares en torno a la boca. Un par de estos es más largo que los demás y sirve para capturar las presas. El animal suele nadar por medio de unas delgadas aletas que rodean su cuerpo, pero también cubre cortas distancias a gran velocidad emitiendo un chorro de agua a presión a través de una abertura corporal (sifón) que tiene detrás de la cabeza. Ese mismo sifón le sirve a la sepia (al igual que el calamar o pulpo), para escupir un chorro de tinta para oscurecer el agua y eludir a sus enemigos. Los fondos arenosos provistos de vegetación son su hábitat preferido en aguas superficiales hasta los 150 m. de profundidad. Su crecimiento es rápido, llegando a la madurez sexual al cabo de un año o año y medio de edad y 9 cm. de longitud. La época de reproducción es de febrero a septiembre, pudiendo llegar cada hembra a depositar entre 200 y 500 huevos en varios días. Una vez llegado el invierno, las sepias emigran de las aguas costeras a aguas más profundas.