Tienen aspecto de babosas o de pequeños lagartos negros.

Se obtienen de los ojos de un gato negro intorducidos en los huevos de una gallina, también negra.

Se introducen en estiércol de caballo, y al cabo de un mes, tras invocar todas las noches al Diablo, se generarán los Diablicos que trabajarán incansablemente para su amo, realizando la tareas de la casa y del campo.

Deben guardarse en una olla d ebarro o un canuto de boxe y para alimentarlos hay que darles limaduras de hierro.

Cuando se quiera dinero bastará con decirles: "Quiero dinero", y lo concederán pero no debe emplearse en limosnas, misas u obras de caridad porque es dinero proporcionado por el demonio.

 

Se dice que escuchan, por los caminos, las conversaciones ajenas para contárselas a sus dueños y que con sus hechizos pueden apoderarse de la voluntad de las doncellas àra ofrecérselas a sus amos.

En algunas historias se introducen por la cerradura de las puertas para robar las cosas de valor.

Los Diablicos o Diabrcos aparecen mencionados en el llamado "Libro de San Ciprián", un grimorio de magia negra donde se recopilan conjuros para provocar tormentas, convocar a Lucifer, cofeccinar talisnmanes, filtros para enamorados, etc...