Se componían esencialmente de objetos de la naturaleza. Por una parte estaban los medicamentos tradicionales y por otro lado los componentes de hechizos. Todos ellos utilizaban plantas mágicas, entre ellas:

Apio: Utilizado para calmar la fiebre.
Borraja: Propiedades sudoríficas y diuréticas, había la creencia de que pisarla provocaba embarazo.
Cicuta: Guarda de todo tipo de maleficios
Genciana: Contra los males del estomago.
Ruda: Mágica por excelencia, sobre todo si se sabe coger en la noche de San Juan. Sirve contra maleficios de brujas, pero si se echa en agua asegura el amor para siempre, colgada de un lugar ahuyenta a los culebres. Los monjes del medievo, creían que era antiafrodisiaca y por ello siempre había abundante cantidad en los huertos conventuales. En realidad es sedante y diurética.
Trébol: Sirve contra el catarro y tiene su máximo esplendor en la Noche de San Juan, sobre todo si tiene cuatro hojas.
Valeriana: De gran utilidad en los hechizos de amor, quizás sea por sus virtudes sedantes.
Verbena: Contra las culebras.

     Los árboles, elementos constitutivos básicos de los bosques, también atesoraban una gran cantidad de propiedades mágicas. Veamos ahora alguno de los principales árboles mágicos:

Abedul: Contra los malos espíritus, con propiedades diuréticas.
Acebo: Buena suerte en el dinero.
Avellano: Contra los maleficios, su vara es eficaz para ahuyentar a las culebras.
Fresno: ahuyenta al rayo, tormentas y culebras.
Higuera: Contra el rayo, su savia es eficaz para hacer desaparecer las verrugas, pero su sombra no goza de buena fama, ya que se dice que es perjudicial para el animo.
Laurel: Contra el rayo y muy usado en la cocina.
Nogal: contra los venenos, posee una sombra maligna.
Robles y Encinas: Contra el rayo.
Sauce: Para innumerables curas.
Tejo o "texu": Su fruto, muy venenoso, ya era utilizado en la época de la romanización por los primitivos pobladores para suicidarse cuando eran derrotados en la batalla. Su uso también fue recogido en los rituales de los brujos de la zona.
Tilo: Árbol capaz de proporcionar la felicidad en el matrimonio si se plantaba el mismo día de la boda.

     La recolección de plantas, raíces y hojas se tenia que realizar conjurando a los cuatro puntos cardinales, además de contemplar unos ritos, en los que la pureza del cuerpo y la repetición de ensalmos eran esenciales.

     Otros elementos naturales cargados con gran cantidad de propiedades mágicas son las rocas y minerales.

Azabache o Coral: Se usaban para confeccionar la "Higa", "Puñin" o "Cigüa", estas sirven contra el mal de ojo, y sus orígenes son romanos. Aun es muy utilizado y forma parte de las colecciones de joyería con motivos asturianos.
Piedra del águila: Se encuentra en los nidos de las águilas, las cuales la utilizaban para asegurar la eclosión de los huevos, dicen que apresuraba el parto y que descubría a los ladrones.
Piedra de la cabeza: Poco se sabe de esta piedra, excepto que su color es amarillo, sirve para curar la jaqueca y la fiebre.
Piedra de la culebra: Es la serpentina y como su nombre indica sirve para ahuyentar a serpientes.
Piedra de la leche: Se trata del jaspe, y su utilidad era la de propiciar la secreción de leche en las mujeres.
Piedra del rayo: El pedernal se uso desde tiempos remotos para protegerse del rayo.
Piedra de San Pedro: Autóctona de la comarca de Boal, en el Occidente de Asturias. La chiastolita era usada contra demonios y brujerías.
Piedra de la sangre: Es el jaspe rojo y curaba las hemorragias y demás males de la sangre.

     Todos estos elementos aumentaban su poder mágico si eran administrados por los distintos profesionales de la magia y la sanacion que habitaban en los distintos grupos humanos.

Brujos: Generalmente pertenecientes al genero femenino y conservadores de una antigua religión ligada a la naturaleza, practicaban hechizos, medicina tradicional y adivinaciones. Temidas y respetadas al mismo tiempo, gozaban de gran influencia en el entorno rural. Hoy todavía siguen en activo algunas en los pueblos más cercanos a Galicia y las gentes siguen consultando sus oráculos y para que les "pasen el agua", para quitar el mal de ojo.
Parteras: También llamadas las "curiosas", atendían en el parto, pasaban el agua, conocían de medicina tradicional, y por supuesto no tenían la carga negativa de las brujas.
Ensalmadores: Su función era la de curar a trabes de la repetición de ensalmos y conjuros.
Saludadores: Curioso ejemplo de curación en el que intervenía la saliva del saludador, la cual se decía, tenia propiedades mágicas.

     Ya solo nos queda un elemento de los bosques a los que deificar, los animales sagrados.

Abejas: En Asturias se respeta a este insecto hasta el punto de existir máximas condenatorias para aquel que las mate.
Gallo: Unido a los rituales de fertilidad, la lengua asturiana, bable, esta repleta de alusiones a este animal.
Lagarto: Como en el resto de la península, se tiene la creencia de que es amigo del hombre y enemigo de la mujer.
Lechuza: Tiene muchas denominaciones en la lengua asturiana, la mas conocida es la de curuxa. Animal místico, su ulular cerca de la casa de un enfermo anuncia la muerte del mismo.
Lobo: Aliado del demonio, existe la tradición de que si el lobo ve primero al hombre a este se le ponen los pelos de punta, encanece, o se le cae la faja que trae anudada en la cintura. Para ahuyentar al lobo de una manera eficaz se tiene que llevar una luz, o llevar la faja arrastrando por el suelo. También existe la tradición de que si el lobo come a un ser humano siempre deja intacto el brazo derecho.