Es un niño gracioso y juguetón, pequeñito y bullidor que brinca entre las olas. Se le representa haciendo sonar una caracola de mar. Nunca se aleja mucho de la costa porque tiene miedo de las corrientes. Acompaña a las olas en sus flujos y reflujos. Se puede esconder en las grutas marinas o en las grietas de los acantilados más recónditos. Nunca se le vio porque frecuenta lugares a los que no se puede acceder desde tierra y es demasiado pequeño para ser visto desde los barcos. Algunos aldeanos dicen que el Espumeru es la efervescencia que forma la marea cuando se retira de la playa. En el interior se identifica como la espuma que aparece en los ríos la víspera de un día lluvioso