El Huercu o Huerco es la sombra de la muerte. Se pasea por la aldea con la misma cara y el mismo cuerpo que aquel que va a morir. En la Asturias del pasado se creía que cuando una persona iba a morir un doble con su imagen se pasearía por los lugares por los que cotidianamente transitaba, hasta que algún conocido le viera. Por mucho que el interesado lo niegue, el vecino asegurará haberle visto. Cuando lo que en realidad vio fue la sombra de la muerte futura, recorriendo por última vez los rincones en los que transcurrió su vida. Se consideraba un postrer aviso para que el desahuciado arreglara sus asuntos en el mundo, antes de abandonarlo para siempre. En el castellano antiguo también se llamaban "huerco" las andas utilizadas para llevar el ataúd al camposanto.

Equivalentes en la Mitología Clásica
El personaje correspondiente es el Orco romano, de cuya denominación latina debe provenir la palabra Huerco. Era el demonio de la muerte y también la morada de las sombras. En Roma se le relacionaba con Plutón, divinidad subterránea que gobierna los infiernos, traducción latina del dios griego Hades.