Hay una inmensa variedad de personajes vinculados al miedo de los niños dentro de nuestro mundo mítico. Por ello, es conveniente proceder a una básica catalogación, como en su día hizo Xuan X. Sánchez Vicente, que distingue: a) Los que llevan a los nenos (Coco, Rampayu, Home'l Saco, Farronco y/o Caparrucia). b) Los que los comen (Papón, Paparresolla, Zampatarranca). c) Los que les hacen daño (Home'l Untu, Chupasangres, etc.). Siguiendo esta propuesta, vamos a fijarnos en cada uno de ellos:

A) Los que llevan a los nenos:

El "Coco"  Es el más conocido y universal. Este tétrico personaje es descrito como un gigantón de ojos como el fuego, boca de espuerta, estómago descomunal, muy peludo y negro como el tizón, que actúa por las noches, llevándose a los niños que no comen bien. De ahí la conocida canción popular: "Dúrmete, miou neno, que vén el coco, a llevar los nenos, que durmen pouco". Ramón Baragaño añade a esta descripción nuestra otro detalle importante: vive en la cocina.

Ser fantástico usado tradicionalmente para amedrentar a los niños que no se portan bien. El Coco es una figura informe de color oscuro, que suele habitar en la cocina. La palabra puede derivar del cocus latino que significa cocinero. En Asturias existen muchas variantes del coco. Una de las más conocidas es el Papón, un hombre grande y barrigón con una gran papada en la que se decía que llevaba a los niños traviesos.

 Zampatarranca y la Paparresolla. Son dos mujeronas muy grandes y feas que rondan por las casas y se llevan a los niños que no quieren acostarse

 

El "Home del Saco" / "Home y Sacu" Es otro gigantón que se lleva a los niños en el saco, nadie sabe adonde, amparado también en la oscuridad de la noche. Alberto Álvarez Peña da noticia de un dicho popular, recogido en Pravia, pero que es común a toda Asturias y dice: "Home del Sacu, ¿cuántos llevas?. Fáltanme doce pá la docena". Tiene grandes similitudes con otro personaje popular, el "Rampayu" o "Rapeo", al que el mencionado R. Baragaño encuentra paralelismos en el "Home del Sach" catalán y en el "Croquemitaine" francés.

 El "Farronco"/ "Zarronco" Es muy popular aún en el occidente asturiano y de él se dice que también se lleva a los niños. Así, en los pueblos naviegos dicen: "Cuidáu, que che vei llevar el farronco" (en Castropol, igual, pero le llaman 'Farrouco"). De igual carácter son los descritos por Sordo Sotres en el oriente asturiano: la "Caparrucia", el "Xácome", 0 el "Perfeuto" que vigila desde la chimenea de la cocina.

B) Los que comen a los nenos:

 El "Papón" Es un personaje universal. Alberto Álvarez Peña lo describe como un hombre desgarbado, grande, con una inmensa barriga y gran papada al cuello, donde mete a los niños que "papa" (=come). Bernardo Acevedo y Marcelino Fernández nos transmitieron otro dicho popular en el occidente: "Era sí, era non, que te comerá el Papón, que tu madre véi ná misa Ya tu padre nel sermón".

La "Paparresolla" Es una pariente cercana del Papón, ya que como indica su nombre también se dedica a papar a los nenos. En Tineo, según R. Baragaño, se le conoce como Taparroxu". Muy parecida a ambos es la "Zampatarranca", personaje igualmente femenino, que en el occidente asturiano se conoce como "Zancabarranca" y "Zarnparrampla". En ambos casos, son mujeres enormes y feas, que comen a los nenos y mastican sus tripas mientras su boca mana abundante sangre. En algunos pueblos ha dado lugar a variantes, como la "Boca sangrante" de Puerto de Vega (Navia), o, yéndonos al otro ala de Asturias, la "Cúcara Mala", con los dientes sangrando, que Álvarez Peña describe en Caleao (Caso). Otra variante que propone este mismo autor es "La Pasinza", que documenta en Grandas de Salime, y cuya área hemos podido ampliar por otros territorios del río Navia; decían: "Ahí che ven a Pasinza; vaite papar". Del sincretismo con otros mitos da fé el testimonio que Ramón Sordo recogió en Naves (Llanes), en que dicen: "Ahí viene Xuan Cabrita con la boca sangrando y va llevarte".

c) Los que les hacen daño quizá los más populares sean:

 "L´Home l´untu" (en el concejo de Navia, es "el del unto"; en el centro-occidente, es el "Sacamantecas" y en el oriente asturiano, también se le conoce como "Sacaúntos"), y el "Chupasangres", uno de los recuerdos más significativos de nuestra niñez. El primero es un personaje gigantón y desharrapado, que hurta la grasa de los niños, dejándolos "esmirriados", lo que a algunos autores les da pie para pensar que puede ser una aportación medieval, debido a las habituales hambrunas.
El segundo es muy habitual en toda la región, con idéntica denominación. Dice Ramón Baragaño que chupaba la sangre a través de un canuto o xeringa de madera (el "bu"). Tal terror causaba en las mentes infantiles que en nuestra niñez vivimos, una auténtica psicosis con dicho personaje, pues decían los mayores que había que cuidarse mucho de él, pues chupaban la rica y energética sangre de los niños y luego la vendían a unas gentes ricas, ancianas y sin escrúpulos, para "mudar la sangre vieya por nuova".

"El Agoiro" es otra variante, aunque ha ido perdiendo fuelle y sólo permanece como expresión de antipatía, desdén o mala fé (Boal) o como presagio de mala suerte, aunque también como acepción de personapesada (Navia, Villayón) y casi siempre referido a los adultos. Este personaje tiene muchos puntos comunes con el hombre del saco tan conocido en España. Se trata de un varón andrajoso, que extrae la grasa de los niños pequeños. Quizás tenga reminiscencias medievales, época de grandes hambrunas, en las cuales se dieron casos de antropofagia.